A veces, y solo a veces se produce un momento mágico.
Yo, enfrascado en porques sin solución, agotado, angustiado, y de repente como salida de una chistera, surge esa persona, la que habla poco, la que es como el pan en la mesa inprescindible y discreto, y nos da la solución con una voz tenue, pausada, sin estridencia, con paz. Se acabo el caos. Yo, me quedo atónito delante del bestial ataque de sentido comun que me acaban de regalar y entonces, me relajo, rio, la toco y la coloco en un lugar preferente en mi mapa, con estrellitas de todos los colores, porque se que nunca la podré tener lejos: Porque la necesito, porque me hace crecer, porque me hace libre, porque me hace simple, porque me hace mejor.
Si alguna vez os tropezais con ella, guardarla como oro en paño, porque es todo menos comun